Marcharse de casa!

futbolistas argentinos

Fútbol argentino. Cuando llega la hora de partir.

Una de las cualidades del futbol argentino es crear, fabricar, educar  jugadores para que estos logren explotar el mayor de sus cualidades.

La historia marca y refleja cuantos jóvenes argentinos emigran de su país hacia el Viejo Continente en busca de sus sueños deportivos, lograr lo que tantos otros futbolistas de nuestro pago han conseguido, tratar de asemejarnos lo más posible a nuestros ídolos y estrellas que han brillado y que hoy brillan en el futbol mundial.

Los casos más conocidos son los de Messi, Agüero, Pastore o  Di Maria, para citar algunos,  pero hay tantos otros que sus nombres no trascienden que se han marchado de casa a los 15 o 16 años buscando lo que nosotros llamamos la gloria, jugar en la elite del futbol mundial.

Viajar en plena adolescencia significa tener que mediar con muchas dificultades tanto para el chico como para su familia, no olvidemos que es solo un chico de 15 años que tiene mucho que recorrer en la vida. Una de ellas es la distancia, el no tener a sus seres queridos, a su familia, a sus amigos con quien poder disfrutar de momentos que todo adolescente tiene q vivir y aprovechar a sacar el mayor de sus frutos.

Dejar un mundo para comenzar a dar sus primeros pasos sobre una cultura diferente, donde las  costumbres, las tradiciones, las nuevas amistades, la forma de ser de una persona, son completamente diferentes a estar “en casa” y que no son fáciles de sobrellevar para un adolescente que se encuentra sin su entorno, sin su círculo de amistades.

Comienzan a surgir sentimientos, pensamientos que jamás imaginamos que podríamos vivir, como por ejemplo extrañar a  nuestros seres más allegados, preguntarnos a nosotros mismos si vale la pena hacer todo este esfuerzo sin saber que puede pasar u ocurrir con nuestra carrera y nuestra vida.

El punto de inflexión surge cuando algunos logran o están a punto de lograr su objetivo, donde el esfuerzo, las ganas, la convicción, el autoestima se encuentran en su punto más alto, mientras tanto los que no han podido llegar a ese objetivo transcurren  un momento donde el desgano, la falta de confianza y de alegría, nos hace auto-preguntarnos ¿valió de algo todo este esfuerzo que hice?¿ sirvió el dejar todo y estar a 13 mil km de casa para obtener este resultado?

De las experiencias  malas es de donde más se aprende, donde uno realmente saca toda su fuerza y su voluntad para salir adelante de situaciones que no son las mejores.

Las buenas experiencias hay que vivirlas como tal, de la mejor manera…

PABLO TROYETO

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